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NOTA DIARIO AMBITO FINANCIERO - 9 DE MAYO DE 2014

SU DINERO PERSONAL: ¡¿Otro kiosco más?!

“Quisiera abrir un kiosco en el centro de la Ciudad de Buenos Aires y necesito asesoramiento sobre la inversión inicial. Además, busco saber si conviene empezar de cero o comprar un fondo de comercio. ¿Cuál puede ser la rentabilidad por mes y los riesgos?” (Sebastián Reyes, Balvanera)


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Adrián Palacios, presidente de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), explicó que como inversión inicial se necesitan, por lo menos, 80 mil pesos. Esto se divide en un alquiler de 5 a 10 mil pesos por mes de acuerdo con el barrio (en zonas como Microcentro llega hasta los 40 mil pesos). A eso hay que sumarle dos depósitos, por lo que se debe desembolsar otros 10 mil pesos. Pagar la comisión inmobiliaria, sellados y pedidos de informes implica 8 mil pesos más. Por último, el trámite de habilitación en CABA requiere del pago de otros 3 mil pesos. En cuanto al aspecto burocrático, sólo hay que agregar que es necesario inscribirse como monotributista.

Una vez concretada la apertura del local, se necesitan 5.600 pesos para comprar la caramelera, cigarrera y estantes, 14 mil pesos por dos heladeras y 40 mil para comprar mercadería. El desembolso inicial es estimativo ya que varía de acuerdo con el tamaño del kiosco. Muchos optan por ser sponsoreados por grandes marcas de golosinas o bebidas, que a veces se hacen cargo de ciertos gastos como la compra de las heladeras.

Según explicaron desde la Asociación de Distribuidores de Golosinas y Afines (ADGYA), los gastos del negocio pasan por la cantidad de empleados que se contratarán, el tipo de stock (no todos trabajan con las mismas marcas, ni con todas las líderes) y el tiempo de reposición de los productos, principalmente.

Otra opción es adquirir un fondo de comercio de un kiosco ya en funcionamiento. Con este modelo, lo que se compra es un negocio establecido. Los precios varían de acuerdo con la ubicación pero se calcula entre 100 mil y 150 mil pesos en un local en Belgrano o Palermo y 250 mil a 300 mil en Microcentro. Lo atractivo de un fondo es que se puede saber si funciona o no el local con anterioridad, aclararon desde ADGYA.

Otro punto a tener en cuenta es la posibilidad de ofrecer servicios más allá de la venta de golosinas y cigarrillos. Por ejemplo, recargas de la tarjeta Sube o el pago de servicios son prestaciones que le dan un plus al kiosco.

Golosinas y bebidas son las que más ganancias arrojan, mientras que los cigarrillos son la puerta de entrada para consumir otros productos. Por eso hay que tener en cuenta que hay zonas "más calientes" que otras. Es decir, los productos ubicados en el área en que está el vendedor tienen más salida que el resto.

Para que el negocio funcione, todo debe ser reinvertido durante los primeros tres meses para reponer la mercadería, explicó Palacios. Pasado ese tiempo, comienzan a florecer las ganancias, que son difíciles de calcular, dado que todo dependerá del tipo de kiosco.

Los riesgos son pocos pero, principalmente, dependen del lugar donde esté instalado el local y el análisis previo de la competencia. Hay otro modelo de negocio que muchos eligen y que requiere de una inversión mucho menor: es el de abrir garajes o partes de una casa para instalar un kiosco. Es una tendencia que no se da en el Microcentro sino en barrios, y requiere de lo que se conoce como una habilitación precaria para adecuar la casa como local comercial.



"Quiero comprar vinos premium para revender en unos años, ya que tengo entendido que su precio sube por encima de la inflación y puedo obtener una buena ganancia. ¿Es realmente una buena inversión? " (Franco Machado, Recoleta)



Según un ranking que elabora la agencia Bloomberg anualmente, el año pasado la Argentina fue la más "viciosa" en cuanto al consumo de alcohol en América Latina, con 9,3 litros per cápita. Definitivamente, al argentino le gusta tomar alcohol y del bueno. Por eso, comprar botellas de vino premium con el fin de revender años más tarde puede representar una atendible alternativa de inversión.

El panorama para este negocio es alentador si se tiene en cuenta que los precios de los vinos abc1 subieron este año entre un 30 y un 40 por ciento, y que su precio internacional, dados los estándares de calidad conseguidos por la industria, siguen siendo perceptiblemente bajos.

Adquirir vinos para luego venderlos es una inversión de mediano plazo, en el que se compran botellas, muchas de ellas de guarda (es decir, que incrementan su valor con el paso del tiempo) y se revenden a los cinco años. Para ello, se necesita un lugar donde almacenarlos y que cuente con una temperatura constante de entre 13 y 16 grados.

Generalmente, el inversor que ve en los vinos una forma de ahorro asume diferentes estrategias. Están aquellos que se vuelcan a las marcas tradicionales: Catena Zapata (Angélica Zapata, Estiba Reservada), Luigi Bosca (Icono), Rutini (Felipe Rutini). Por otra parte, aunque en una proporción más pequeña, aquellos que eligen volcarse a vinos de culto, bodegas con partidas muy limitadas pero seleccionadas por los más prestigiosos críticos del mundo, que les otorgan puntajes. Robert Parker es uno de ellos. Con sus calificaciones puede convertir una botella en oro, explicó Marcela Grispo, dueña del local WineSpirit de Las Cañitas. Y aclaró una cuestión muy importante: aunque caiga el poder adquisitivo, los consumidores de vino premium perduran ante cualquier avatar.

"El vino de alta gama pertenece por excelencia a niveles medios altos. Como las empresas no tuvieron un correlato con la exportación, donde tenían mayor margen de utilidad, empezaron a ver el mercado interno para subsistir y actualizaron los precios, por lo cual subieron a razón de más del 30 por ciento este año", explicó Daniel Ripari, gerente de análisis competitivo de la consultora Claves ICSA.

Una de las bodegas predilectas de la Argentina es Achaval Ferrer. En tanto, Yacochuya, en el valle de Cafayate, fue uno de los vinos que marcó el camino en esta tendencia en la que atesorar estas botellas escasas tiene su recompensa. Sin embargo, hay que estar muy atentos a la cosecha y saber elegir, agregó Grispo.

El precio de un clásico como Angélica Zapata Malbec equipara al de un Yacochuya y ronda los 400 pesos. En el caso de un Achaval Ferrer, hay que desembolsar 790 pesos. Es difícil calcular la apreciación para dentro de cinco años, pero con una inflación como la actual y un aumento de los precios tal, seguro arroja ganancia. En tanto, siempre que se compran seis unidades se puede negociar un descuento.

En cuanto a los vinos más clásicos, según la vinoteca online Espacio Vino, hoy se puede conseguir un Rutini Cabernet Malbec a 152 pesos o un Luigi Bosca a 108 pesos. Esta vinoteca promociona seis vinos de Bodega Casa Bianchi a 516 pesos o seis DV Catena Cabernet a 812 pesos.

Es imprescindible tener en cuenta los datos sobre la cosecha. Una buena opción de compra para este tipo de vinos es el estilo "vertical"; es decir, comprar cuatro cosechas o más consecutivas, que tienen un buen valor de reventa y son escasas, agregó Grispo.

Por otra parte, fin de año es el mejor momento para las ventas. Publicar en sitios online es una buena opción para llegar a los clientes.

Otra alternativa creativa es invertir en whisky. Según Ripari, este producto comprende en el mercado argentino sólo 8,6 millones anuales de litros, en tanto 3.300 millones representan el resto de las bebidas alcohólicas. Si bien no tiene un público tan masivo, existe la posibilidad de revenderlo en clubes de tomadores de whisky, bares o por internet.

Una botella de whisky premium importada puede llegar hoy en el país a los 5 mil pesos, y ni imaginar la reventa en unos años. Esto es para un segmento muy acotado, un público muy específico y ultrapremium. En tanto, por 700 a 1.000 pesos, se pueden adquirir whiskies cuyo valor en unos años subirá. Este tipo de compradores optaba hasta el año pasado por adquirir whiskies por internet a precio de dólar tarjeta. Actualmente, con las restricciones de la AFIP, que implican pagar un impuesto por operaciones que superen los 25 dólares, empezaron a buscar canales internos para adquirirlos y es ahí donde el vendedor o revendedor de whiskies entra en acción. Salud.



Producción: Andrea Glikman

@AndyGlikman

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